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  • Tanya

"Haz el arte, la foto, el dibujo, el libro, la frase... haz todo". por: Diego Lara

Tenía mucho que quería escribir acerca de mí, específicamente: de mi trabajo.


¿Por qué?


Creo yo, que es muy común que en la industria creativa siempre estamos compitiendo contra nosotros mismos, entre las inseguridades provocadas por el ego y la fragilidad del “me lo dejan más barato” sumándole que el hecho de que te guste el trabajo de alguien más, se traduzca en competencia, pues… la historia se cuenta sola.


Yo era de esos. O soy. Intento no serlo(?).


Jamás en la vida me lo había tomado en serio, hasta el día que me di de topes con “lo que ya hacía bien” y el “esto no me sirve”

Hasta que sucedió.

Soy Diego Erick González Lara, firmo como artista/realizador audiovisual como: Diego Lara / dgo.lara y te aseguro que has visto mi trabajo en más lugares de los que crees.


Hay fotografías mías en SEAT, próximamente en Hyundai, en un noticiero nacional, universidades, videos para farmacéuticas nacionales.


Me han publicado y la lista podría seguir, pero no vengo a presumir sobre lo que he hecho, es un ejemplo de lo que pasó después de que me empecé a tomar en serio mi creatividad.


Me dedico, como dice el párrafo anterior, a fotografía y video; estoy empezando a capacitarme como diseñador digital. Me encanta y me estoy especializando como colorista para video y retoque digital para fotografía.


Plot twist: odiaba hacer fotografía y video. Mis maestros en la uni no me dejarán mentir, aparte de que era pésimo para eso, lo detestaba con todo mi ser.


Y después de todo esto: ¿qué cambió?


Pues eso, me he topado dos veces en mi vida con el “esto no me sirve” cuando andaba navegando muy cómodo en lo que sé que hago bien.


La primera vez, fue cuando renuncié a mi trabajo en el noticiero. Me dejaron de pagar un rato, me desesperé, tenía responsabilidades de adulto que tenía que cumplir y la falta de ingresos claro que me llevó a un estado mental errático y caótico.


Viví agobiado un par de semanas, en lo que me pagaban, cosa que nunca pasó. Y luego “se me prendió el foco” - “Si hay amigos míos que pueden vivir de tomar fotos y editar videos; ¿por qué yo no podría? Si me dedico a eso para una empresa; no para mí.

¿Qué tan difícil puede ser?”


Pues fue complicadísimo.


Porque todo los clientes que podía tener o tuve estaban fuera de mi área de confort. Todos y cada uno de ellos me pidieron cosas que jamás había hecho y a todos y a cada uno de ellos les dije “pues lo voy a intentar” para que cero convencidos de mi actitud y habilidades, me dijeran “esto no me sirve”. Y si no sirve, no se paga.


Y qué cabrón es cuando te cae la realidad de las cosas. Estaba súper acostumbrado a ser tan bueno en mi empleo, que juraba que podía con todo.

Pero pasaron 2 cosas: No importa que tan bueno eres en algo, si no estás dispuesto a aprender y mejorar. Y, nada es tan fácil como parece.


 Y esa fue la primera vez que me topé con el “esto no me sirve”.


Esa fue la primera vez que tuve que tomarme en serio mi trabajo, porque mi trabajo es para mí.

No importa dónde estés laborando, ni qué industria es la que trabajes.

Es tu trabajo y es para ti.


Con esta vuelta de la vida vino un cambio de canal muy denso, porque claro que me deprimí, claro que vomité de ansiedad, claro que pensé que se me venía el mundo encima, hasta que lo entendí.

Algo tenía que hacer con mi trabajo, con lo que podía y sabía hacer, y más importante, con lo que *quería* hacer.


Así que empecé con metas a corto plazo:

- Una sesión pagada a la semana.

Luego a mediano plazo:

- Dos videos, específicamente musicales al mes, -además de las 4 sesiones de fotos ya impuestas antes-.

Luego a largo plazo:

- No trabajar para nadie durante un año. Pero ese año, vivir de mi trabajo (Freelance) y vivir bien. Porque mi barra me la puso alta mi trabajo godín.


Y para lograr todo eso, sólo había una forma de hacerlo: Hacerlo bien.

Entonces me clavé muchísimo en la prospección y venta, y de la venta a “claro que puedo, mírame hacerlo”.


Y aprendí a hacerlo, noches y días clavado en internet aprendiendo a hacer lo que me pedía el cliente para entregas en el finde.

Experimenté con amigos, amigas, conmigo, mis perros, restaurantes de amigos, toque puertas y pum. Ya estaba en una cadena de restaurantes en Veracruz.


Y así me fui, de repente ya estaba viajando por el país para trabajar con músicos independientes nacionales, y aprendí a maximizar. Porque no tenía tiempo de scoutings, de moodboards, el hecho de dormir se resumía a sofás y miles de horas en carreteras, con dos pilas de cámara y un montón de ganas de no morirme de hambre, já. Entonces, dónde iba a grabar -entre rodajes-, iba a prospectar y de repente no sólo tenía un montón de trabajo en esas ciudades, también había hecho nuevos amigos.


Y esos amigos, pagaban por verme y esos amigos pagaban por ese algo que yo hacía, fuera parte de sus bebés, de sus marcas, de sus empresas, de su imagen.


Then it hit me. Me dejé de procurar por el dinero y me empecé a preocupar por hacerlo bien.

Por hacerlo tan bien, que me tenía que gustar a mí.


¿Qué me inspira de mi trabajo?

La gente. He tenido la fortuna de trabajar con gente súper talentosa, súper dedicada e increíblemente capaz y todo eso me ha hecho crecer, me ha hecho aprender y mejorar, al grado de que me encanta lo que hago. Pero me encanta porque lo hago con quien lo hago.

Suena trillado, pero es verdad.


¿Alguna vez han visto la cara de alguien que jura que siempre sale mal en las fotos? Y luego les enseñas una foto que tomaste.

Bueno, pues esa sonrisa hace que me explote el corazón de felicidad.

Y así hay muchos ejemplos, en muchas áreas y seguramente a ti lector, te tocará identificarlo.


No te estoy diciendo que ames tu trabajo por otros, pero ámalo por y para ti, y si no lo amas, ahí no es.

Y busca, explora, experimenta, hazlo tan a conciencia como si tu vida dependiera de eso.

Enamórate de la persona que te hace, disfruta lo que da y a quien te da.


Y si estás empezando en alguna industria creativa, sólo te puedo dar este consejo:


Haz el arte, la foto, el dibujo, el libro, la frase, la revista, haz todo. Y hazlo para que te guste a ti, vuélvete buenísimo en lo que haces, que para mejorar tengas que aprender otras cosas.

Y entonces ahí, la gente te va a voltear a ver, por tu talento, tu dedicación y tu esfuerzo, por el ejemplo que puedes ser.


Busca ser trascendente porque hiciste lo que quisiste y no lo que te dijeron.


Espero que disfrutes esta lectura tan llena de vómito verbal -emocional con sus tintes nostálgicos de mi parte. Es mi primera vez haciendo esto del blog y pues… dije que sí-.


Conoce mi trabajo y sentido del humor aquí: Instagram.com/dgo.lara

Estoy seguro que te vas a reír un chingo.



Diego Lara

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